viernes, 3 de febrero de 2012

y nosotr@s... ¿qué podemos hacer?

Como una más he sido víctima, o cómplice tal vez, de una de las peores lacras de esta sociedad. La obligación, o necesidad, de tener la agenda a rebosar y tirar para delante con la mirada fija en mis objetivos, como un caballo al que no se le deja mirar para los lados. He aquí la primera prueba, mi supuesto blog de denuncia abandonado. Completa y totalmente abandonado. Olvidado, no del todo, siempre presente en mi cabeza, pero ahí, estático en mi memoria. A caso no quedan cosas que denunciar, no. Para nada. El panorama está fatal. Te paras a pensar un poco en las cosas y simplemente te preguntas, ¿cómo van a mejorar? Parece imposible, y lo será si seguimos dejándonos arrastrar por este ritmo de vida, cumpliendo objetivos y cruzando nuestras metas personales, a pesar de que llegará el momento en que todo lo que hayas conseguido dará igual, simplemente porque no quedará libertad para disfrutar de tu supuesta estabilidad, esa que tanto te ha costado conseguir. Que si de algo no podemos dudar, es de que ya todo es dudoso...

Y por qué hoy, después de ni se el tiempo. Por la certeza de que mis padres deben estar hartos de mis speechs en las comidas. Mi voz indignada acusando el gran problema de tantos políticos corruptos, y del pueblo que no lo castiga. El sueldo desorbitado que se embolsan por hacer qué, llevarnos a la ruina, por el momento. La falta de libertad a la que nos están empujando. La decadencia a la que vamos a llegar, telediarios mostrando imágenes de suicidios (vale no se vio el tiro, pero se escuchó), asesinatos y demás. Cuando era niña, que no es hace tanto, recuerdo ver o escuchar el mensaje "las siguientes imágenes pueden herir su sensibilidad", entonces se cambiaba de canal o se mandaba a Ibone a coger algo de otra habitación. Ahora nada, te lo plantan en las narices con el pretexto de informar, cuando yo solo veo sensacionalismo. Y si, de esto podría sacar toda una entrada para el blog abandonado...

¿Hacemos una lista? Yo cada vez me siento más manipulada. No somos más que títeres a los que manejan a su antojo los que mandan, que ya no puedo imaginar ni cuántos son. Nos engañan haciéndonos creer que somo dueños de nuestra propia vida pero nos cercan en nuestra propia libertad. Y vale, muchos vivirán bien y no sentirán que eso sea algo de mucha importancia, si pueden vivir cómodamente, para qué querer más. ¡Pues no! ¿Nadie más siente que se están riendo en nuestra propia cara? A veces se me quitan las ganas de intentar acabar cuanto antes la universidad, para qué, ¿para seguir dependiendo de mis padres sin sentir que estoy haciendo algo productivo? Por lo menos hago algo que tal vez en el futuro importe... Punto en el que también debería hacer hincapié, porque si algo apesta, es la forma en que los profesores dan las clases, parece que su motivación es ver cómo se te hincha la vena de la frente y conseguir provocarte una úlcera de estómago. ¿Dónde están los profesores que sienten verdadero entusiasmo por que sus alumnos aprendan cosas nuevas e interesantes? Alguno así me ha tocado y es un alivio, da gusto ir a clase, y no entiendo porqué es la excepción. Lo preocupante es que esto es aplicable a casi todos los sectores.

Pero al tema y para acabar, que si algo se me da bien es irme por las ramas. Necesitamos un cambio, esta situación es insostenible y acabará con nosotros, con las pocas cosas buenas que nos quedan. Dejamos a otros que tomen decisiones por nosotros, decisiones que nos van a afectar, sin mover un dedo. Cada vez veo más claro que se debe actuar. Me miro a mi misma, una simple universitaria que parece no tener voz en este mundo, miro a mi alrededor y nos siento como esclavos de esta rutina.

Simplemente pienso, y nosotr@s... ¿qué podemos hacer?


Ibone.