Y no, no me refiero al cine en cuanto a la locura desatada en internet, ni me voy a meter en polémicas del tipo Sinde, etc., aunque tengo mi propia opinión sobre ello, que con mi personalidad múltiple abarca infinidad de interpretaciones.
Pido un minuto por "el Cine", el lugar, el que está desapareciendo. Te paras a pensar en ello y te das cuenta de que dentro de unos años los niños no van a saber lo que es "ir al cine". Quedar con los amigos, o simplemente ir con los padres, para hacer cola en la taquilla, me vienen a la mente colas interminables en Urquijo esperando junto a los Mikeldis. A veces yo iba con mi tía, ella me compraba una bolsa de gominolas y las teníamos que esconder, porque según dónde, no se podía meter comida de fuera. Era todo un acontecimiento: ir al cine.
A la entrada la emoción de ver a qué sala tocaba ir, y la incertidumbre de si caería una buena ración de palomitas. Buscar la butaca, acomodarse. Ir al baño corriendo "por si las moscas". El que llega tarde y el acomodador con su linterna... Seré yo, que soy una melancólica o una ñoña, ¡qué se yo! Pero lo voy a echar de menos. Ya lo hago. Porque ahora para ver una película en una butaca y con un sonido dolby, excesivamente alto en ocasiones, hay que pasarse por un centro comercial. Si, las salas con la mejor tecnología del mercado en cuanto a pantallas que tienen efectos que hacen que te metas en la película y mil cosas más. Pero no queda magia. Y tira de coche para llegar hasta allí. Qué va a ser de los adolescentes que quedando por segunda vez quieran ir a ver una peli. Vale, una vez más soy ingenua, ¿no? Los jóvenes de ahora no van al cine, hacen botellón o se van de marcha a no sé dónde. Pero, me sigue dando pena...
Y la culpa, como siempre, de la economía. Ya no es rentable. Si, supongo que uno de los factores es internet, pero ¿la solución para que sea rentable es poner las entradas a 7 euros? Desde luego para mi bolsillo no lo es tanto. Suma palomitas, gominolas y coca-cola. Vale, si, me pongo como un elefante, pero ¡me encanta!
Y más que nada es eso, que voy a perder algo que me encanta y que me habría gustado disfrutar muchos años más, pero se está extinguiendo. Abordemos los hechos, en Bilbao se han cerrado en los últimos años, si no me fallan las cuentas, 3 cines. Que yo sepa, sobreviven los Multicines, y supongo que porque no es el típico cine comercial. En Deusto también hay unos cines, pero admito que no los conozco tanto como otros.
Así que, tocará ir a los centros comerciales. Podría dejar de ir, a modo de protesta, pero ¿a quién iba a importar? Ya me veo en un futuro, la típica Amama contando batallitas de cuando se iba a un sitio específico en el que lo único que se hacía era disfrutar de una buena película. Y lo peor, que sonará a ciencia ficción.
Ibone.